Por supuesto, su llegada vino acompañada del repentino chocheamiento por uno de los hombres más atractivos del lugar: George Tucker (interpretado por Scott Porter). Que además de tener novia, está comprometido con ella y es el abogado de su suegro, dueño de la otra mitad de su clínica. Este, avaricioso donde los haya, le hará la vida imposible para que se marche de un pueblo hostil a las peculiaridades de una chica acostumbrada a las máximas comodidades y a la arrogancia de los grandes neurocirujanos, y así quedarse con la totalidad del negocio.
No es la mejor serie de la temporada, ni tan siquiera la mejor de las novedades de The CW, pero es una serie más que digna para pasar 40 minutos frente a la pantalla. Lo mejor, sin duda, es Rachel Bilson en su entidad, a quien es imposible no amar desde The OC, además de la ambientación pueblerina, y por qué no decirlo, el personaje de Jaime King, la insoportable Lemon y archienemiga de la recién llegada Zoey. Como anécdota, la actriz también apareció en The OC, aunque en un solo episodio.
Si hay que encontrar algo malo, la desventaja reside en la trama un tanto cliché, aunque la serie consigue salvar este obstáculo de una manera más que aceptable. En resumidas cuentas, que pese a no ser una serie imprescindible vale la pena resolver cierto hueco en el tiempo libre (si es que un seriéfilo puede tener tiempo libre entre tanta serie) viéndola.
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